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Un escenario bien de interés cultural
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San Cipriano. El escenario

 

La construcción de la iglesia de San Cebrián o San Cipriano, una de las más antiguas de la ciudad, fue comenzada en los años finales del siglo XI o a principios del siglo XII, pero ha sufrido numerosas reformas. Originalmente era de planta basilical, con tres naves de tres tramos y cabecera con tres ábsides de testero plano; más tarde se unificó su interior, reduciendo el cuerpo de la nave a una sola de tres tramos, separados por arcos perpiaños agudos. A fases constructivas posteriores -segunda mitad del siglo XII- corresponden la portada meridional y la torre. Finalmente, se añadieron dos capillas funerarias, una en el lado norte del tramo medial y otra en el lado sur del último tramo, junto a la torre.

En la restauración efectuada en 1975 se reconstruyó el ábside meridional -a imitación del septentrional-, se rehizo la ventana del ábside central y se labraron nuevos canecillos. Está declarada bien de interés cultural desde 1931.
El ábside central, más ancho, alto y saliente que los laterales, tiene una ventana en cuyo tímpano se colocó en 1975 un relieve con tres personajes y una inscripción del año 1093. Su contenido parece indicar que se trata de la piedra de consagración de la iglesia de San Andrés, cimentada por Ildefonso y terminada con la ayuda del maestro Sancho y de Raimundo, que labró el epígrafe, y a quienes el relieve probablemente represente.

San Cipriano. CAPITEL / foto:Florian FerreroSan Cipriano. CAPITEL  /  foto:Florian FerreroSan Cipriano. ÁBSIDE / foto:Florian Ferrero 	San Cipriano. PUERTA / foto:MartindeSan Cipriano. ENTRADA / foto:MartindeSan Cipriano. CABECERA / foto:Florian FerreroSan Cipriano. TORRE / foto:MartindeSan Cipriano. MIRADOR / foto:Martinde

La ventana del ábside septentrional alberga en su tímpano un relieve en los que parecen estar representadas las escenas de San Miguel y el Dragón, la Anunciación y el Sacrificio de Isaac; la saetera aún luce lo que queda de una reja románica del siglo XII formada por un astil con espirales laterales. En la del ábside meridional se colocó en 1975 otro relieve con cuatro personajes, que por sus atributos bien pudieran ser apóstoles (Santiago el Mayor, Tomás, Pedro y Felipe).
En la fachada norte hay una ventana cuyo remate superior presenta labores de entrelazado. La fachada sur presenta una sencilla portada con triple arquivolta, cuyas dovelas contienen una inscripción fechada en 1157, y diversos relieves que, procedentes de la fábrica original, fueron reubicados arbitrariamente. Sus similitudes estilísticas e iconográficas con los capiteles de San Pedro de la Nave y su rudeza compositiva y técnica es un claro ejemplo de la pervivencia de formas prerrománicas, más concretamente visigóticas, en los albores del siglo XII. Uno de ellos representa a un herrero trabajando en la fragua; a su derecha hay una inscripción que identifica al personaje, de nombre Bermudo. Junto a él, la figura del apóstol San Pedro, con una llave en su diestra y epígrafe identificador. Más a la derecha, un crismón circular con letras griegas y latinas rodeado por los nombres de los evangelistas y restos de las figuras del Tetramorfos. Finalmente, la figura de un mostruo rampante con cuerpo de cuadrúpedo, cola de serpiente y siete cabezas con grandes fauces, que parece representar la Bestia apocalíptica. A la derecha de la portada, el relieve de Daniel en el foso de los leones, de clara influencia visigótica. El de la zona superior, aunque mutilado, parece representar un sepelio. Y más hacia la derecha, cerca del tejaroz, una cruz inscrita en un círculo.
También tienen su interés los numerosos y variados canes -incluido alguno obsceno-conservados en el ábside central y en el muro septentrional, bajo taqueado jaqués.
La torre formó parte de las defensas y de una de las puertas de la muralla; en su cuerpo inferior hay un pasadizo con bóveda de cañón apuntado y  varios modillones de abultada labra. En su esquina SE. hay una hermosa hornacina volada con arco trilobulado que antiguamente albergó una imagen de la Virgen. Los altos vanos con arcos apuntados del cuerpo de campanas indican lo adelantado de su construcción. La remata un chapitel empizarrado.

En el interior destaca la cabecera. La capilla mayor se decora con dobles arquerías ciegas de medio punto en sus muros; en el arco triunfal, alancetado y peraltado, se pueden contemplar capiteles historiados que representan la Expulsión del Paraíso (derecha) y la Epifanía (izquierda), y dos crismones situados en el muro meridional y en la mesa de altar. Las capillas laterales, con arcos de ingreso de medio punto y bóvedas de cañón, también presentan arquerías ciegas en los muros laterales y capiteles historiados de difícil interpretación. Finalmente, en el muro septentrional de la nave, entre dos arcos de la capilla funeraria, hay otro relieve con dos figuras humanas abrazándose que muy posiblemente representa la Visitación.
También se conservan restos de pinturas murales góticas, entre las que destaca la del Pantocrátor rodeado por el Tetramorfos y flanqueado por dos ángeles en el vano abocinado de la aspillera del muro norte, una Anunciación y una cruz en la capilla mayor.
En la capilla funeraria de Cristóbal González de Fermoselle, gentilhombre de Felipe II, situada en el último tramo de la nave, se conserva un retablo realizado en la última década del siglo XVI por Antonio Falcote y Juan de Montejo el Viejo, con pinturas de Alonso de Remesal el Viejo representando al Angel custodio y a San Andrés.

José Ángel Rivera de las Heras

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