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Notas

Il Pomo D'Oro / Franco Fagioli

Haendel Arias

sábado, 17 de marzo de 2018, 19:00
San Cipriano     25,00 €

Georg Friedrich Haendel

ARIAS DE HAENDEL   Pablo J. Vayón


El contratenor argentino Franco Fagioli se pasea por arias de siete títulos haendelianos, asumiendo roles y caracteres muy diversos. En Rinaldo, la ópera del debut londinense de Haendel en 1711, que el compositor volvió a presentar en una segunda versión veinte años después, lo escucharemos en un lamento conmovedor (“Cara sposa”) y en una gran aria de bravura (“Venti, turbini, prestate”). De Il pastor fido, ópera estrenada en 1712, Fagioli escoge una de las arias alternativas que Haendel añadió para su reposición de 1734: “Sento brillar nel sen”, una pieza brillante escrita en un tiempo Presto y que contiene arduas agilidades.

Para encontrar el siguiente título hemos de irnos a las actividades de la Royal Academy of Music, que Haendel dirigió entre 1720 y 1728, para acercarnos al vibrante recitativo acompañado y la melancólica aria de presentación de Bertarido en Rodelinda (1725), un rol que encarnó en el estreno el gran castrato Senesino. Además de la reposición de Il pastor fido, en 1734 Haendel presentó en Haymarket, Oreste, un pastiche, es decir, una obra compuesta a partir de piezas empleadas en obras anteriores. “Agitato da fiere tempeste” fue escrita originalmente también para Senesino en Riccardo Primo, re d’Inghilterra, obra del año 1727. La pieza se acercaba a uno de los grandes tópicos de la ópera barroca: el de la tempestad marina como metáfora de las turbulencias sentimentales de los personajes.

Muy diferente resulta ser “Mi lusinga il dolce affetto” de Alcina (1735), una de las obras más extraordinarias jamás alumbradas por Haendel. Destinada a Carestini, maestro de las medias voces y el canto spianato, domina aquí un tono apacible, de un lirismo arrebatador. La vuelta al terreno más virtuosístico la encontramos con “Crude furie” de Serse (1738), que Haendel escribió para Caffarelli, uno de esos alumnos de Porpora que deslumbró a toda Europa con la exhibición de todo tipo de delirantes recursos ornamentales. El paseo termina en Imeneo, la penúltima ópera de Haendel, con un “Se potessero i sospir miei”, Larghetto en fa mayor que invita al sosiego y la calma.

Aunque a partir de 1720 su actividad principal estuvo orientada a la música dramática (óperas y oratorios, esencialmente), Haendel nunca dejó de cultivar los géneros instrumentales, muchas veces con obras destinadas a los entreactos de las representaciones líricas. En el concierto de hoy se escucharán con esta misma función un Allegro en función de sinfonía y dos sonatas en trío, un género en el que Haendel se muestra como claro heredero de las formas que desarrolló y fijó Corelli a finales del siglo XVII, estilo que el sajón conoció de primera mano por sus colaboraciones con el maestro boloñés (el gentilicio era usado por el propio Corelli, pese a su nacimiento en Fusignano) durante su larga y juvenil estancia en Roma.
 

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